Un año de blog: elecciones en Cataluña el 27S2015, ¡por fin! el referéndum que no pudo ser el 9N2014

Ayer hizo un año que abrí este blog en un rato tranquilo de mis vacaciones en un pueblo de playa. El mismo desde el que también os escribo hoy. El blog lo empecé el 9 de agosto como fecha simbólica: faltaban tres meses para la consulta del 9 de noviembre de 2014. Una consulta que era la única fórmula que habían encontrado los responsables políticos de Cataluña para hacer el referéndum sobre la independencia. Pero como sabéis ni tan sólo eso pudo ser. Votamos, sí, pero en una jornada que tenía todo el valor que simbólico que se quiera, pero ningún valor político ni jurídico que nos permitiera tener el mandato democrático que necesitamos para iniciar un proceso de independencia. Y aquí seguimos… sin votar, pero contentos y esperanzados porque ya tenemos fecha para el referéndum: 27 de septiembre de 2015. Sí, ya sé que me diréis que son unas elecciones autonómicas, bien que lo sabemos, ¡mejor que nadie!, los ciudadanos de Cataluña – y los políticos- que llevamos casi tres años intentando sin éxito otras fórmulas mejores para hacerlo. Pero lo importante es que las elecciones nos permitirán votar SÍ o NO a la independencia y el resultado de la votación generará un mandato democrático. Si el SÍ a la independencia es mayoritario tendremos la legitimidad democrática suficiente para empezar a dar pasos para conseguirla.

Las elecciones al Parlament de Catalunya están convocadas como elecciones autonómicas, pero para muchos de nosotros son plebiscitarias y constituyentes. Plebiscitarias porque permiten hacer el referéndum y contar los votos del SI a la independencia. Constituyentes porque en caso de victoria del SÍ el Parlament de Catalunya quedará mandatado a iniciar el proceso constituyente del nuevo Estado. Y lo que hace posible que sean plebiscitarias y constituyentes es que habrá dos candidaturas que llevaran en su programa electoral como objetivo principal la apuesta por la independencia de Cataluña y la hoja de ruta de los pasos que se comprometen a dar para conseguirla. Y lo que acabará de confirmar que lo son será que una mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña votemos a una de estas dos opciones manifestando nuestra decisión de apostar por la independencia como la vía para construir el futuro que nuestra comunidad política, nuestro país, necesita.

Por supuesto somos conscientes de que plantear las elecciones de esta manera entra en conflicto con el carácter de elecciones autonómicas que tienen según el decreto de convocatoria, que se ajusta lo establecido en el ordenamiento jurídico del Estado español.  También somos conscientes de que tanto la propuesta de la independencia como objetivo político como la hoja de ruta para avanzar hacia ella, implican la ruptura, política y jurídica, con el Estado y en consecuencia suponen abrir un conflicto institucional. Y si asumimos la ruptura y el conflicto, siempre por vías democráticas y pacíficas, es precisamente porque después de años de intentar soluciones negociadas y acordadas hemos llegado a la conclusión de que es imposible avanzar ni un paso más. Sabemos que estamos buscando soluciones que se sitúan fuera de la legalidad actual por eso somos los primeros en autoexigirmos que todos los pasos que estamos dando – y los que daremos- tengan el máximo de garantías democráticas posibles, el máximo de legitimidad democrática. Y si asumimos todo esto y nos autoexigimos todo aquello, es porque a lo que no estamos dispuestos es a quedarnos parados, a aceptar el bloqueo que nos impone un Estado que utiliza el ordenamiento jurídico para intentar parar una reivindicación democrática. Queremos ejercer nuestro derecho a buscar un futuro político para Cataluña, no estamos dispuestos a desistir.

Por todo esto mi último párrafo de este post es una “copia actualizada” de este último párrafo del primer post de este blog:

”Por eso yo, que soy y me siento española, vivo con ilusión este proceso político y participo activamente como ciudadana de Cataluña. Por eso defiendo activamente que la mejor vía democrática, la que da más garantías de participación a la ciudadanía es votar en una consulta el próximo 9 de noviembre. Hoy faltan exactamente tres meses. ¿Qué votaré? Creo que por lo que he explicado ya se intuye, pero prometo contarlo en otro post.” (9 de agosto de 2014)

Por eso yo, que soy y me siento española, vivo con ilusión este proceso político y participo activamente como ciudadana de Cataluña. Por eso defiendo activamente que la mejor vía democrática, la que da más garantías de participación a la ciudadanía, es votar en las elecciones del próximo 27 de septiembre. Hoy faltan exactamente 48 días. ¿Qué votaré? Creo que por lo que he explicado ya se intuye, pero prometo contarlo en otro post.

Diez razones para un estado catalán por Toni Soler

Comparto con vosotros este post que explica de forma muy clara las diez razones por las que muchos ciudadanos de Cataluña, sea cual sea nuestro origen y nuestro sentimiento de pertenencia a uno u otro país, apostamos por la creación de un estado catalán.  Y por tanto el próximo 27 de septiembre votaremos SI a la independencia de Cataluña; votando la lista de Juntos por el Sí  (Junts pel SÍ) o la lista de la CUP. Prometo un post en breve explicando por qué estas elecciones son para nosotros un referéndum.

DIEZ RAZONES PARA UN ESTADO CATALÁN

  1. DEMOCRACIA. El crecimiento del independentismo es un fenómeno muy transversal, masivo y totalmente pacífico. Es absurdo negar esta realidad y, como en Escocia, lo más lógico es que una cuestión tan importante se dirima en las urnas. No es cierto que los referéndums fracturen a la sociedad. Al contrario, si la cuestión se cierra en falso con la mera aplicación de la ley, nos abocamos a un escenario de frustración, reproche y ruptura emocional. El independentismo ha señalado por activa y por pasiva que respetará el veredicto de las urnas. Esa apuesta radical por la democracia es una de sus fortalezas.

  2. DIGNIDAD. Muchos catalanes, con independencia de su perfil identitario y su ideología, se han sentido agredidos desde que el tribunal constitucional anuló el Estatuto de Autonomía de 2006, aprobado en el Parlament por 120 votos (de 135) y refrendado en las urnas a pesar de que el Congreso de los Diputados se cepilló (en palabras de Alfonso Guerra) parte de su contenido. La independencia supone la garantía plena de que el futuro de Cataluña y su gobierno estará en manos de sus ciudadanos.

  3. SOBERANÍA. La autonomía de Cataluña está, en la prática, intervenida. Políticamente, buena parte de sus atribuciones han sido bloqueadas con leyes y decretos; financieramente, depende del techo de déficit impuesto por el ministerio de hacienda. Además, el gobierno del PP ha utilizado al tribunal constitucional a su antojo, bloqueando, en el último año, medidas aprobadas por el Parlament catalán como por ejemplo el impuesto sobre depósitos bancarios, las medidas contra la pobreza energética y diversas tasas medioambientales.

  4. DIVERSIDAD. Cataluña es, más allá del tópico, una tierra de acogida, y Barcelona una urbe diversa y cosmopolita. Un Estado catalán puede y debe ser más respetuoso que el Estado español en cuanto a la identidad diversa de sus ciudadanos, especialmente con los cientos de miles que tienen vínculos sentimentales con España. Si la independencia la construimos entre todos, el futuro Estado catalán será la garantía de una relación próxima y fraternal con los pueblos de España, con Europa y con todo el mundo. Esto incluye la oficialidad de la lengua española y el respeto hacia el resto de idiomas que se hablan en Cataluña.

  5. LENGUA. La lengua y la cultura catalanas han sufrido siglos de persecución e incluso ahora se encuentran amenazadas por fenómenos nuevos como la globalización, la inmigración, los ataques al modelo educativo y la preeminencia del español y el inglés en los grandes canales de comunicación y difusión cultural. Un Estado catalán puede ayudar a mejorar el conocimiento del catalán, ayudar a los creadores locales, mejorar el statusde nuestra lengua propia y su reconocimiento internacional, escamoteado aún hoy por las autoridades españolas en todos los ámbitos, incluyendo el académico.

  6. SOLIDARIDAD. Cataluña necesita aprovechar el esfuerzo fiscal de sus ciudadanos, como cualquier territorio soberano del mundo. Todos los estudios publicados sobre la cuestión de las balanzas fiscales demuestran que los ciudadanos de Cataluña reciben una inversión pública muy por debajo de su aportación fiscal. Aún manteniendo una cuota de solidaridad con el resto del Estado español (libremente acordada), el gobierno de una Cataluña independiente podría disponer de los recursos necesarios para garantizar el estado del bienestar, mejorar inafraestructuras, ayudar a sectores clave como investigación, cultura, educación…

  7. REGENERACIÓN. Cataluña, como el resto del Estado español, se encuentra en un escenario de fin de régimen, y se ha visto azotada por graves casos de corrupción que cuestionan el modelo surgido de la transición democrática. La revolución pacífica del independentismo ha puesto patas arriba el sistema catalán de partidos; la construcción de un nuevo Estado es una ocasión única para acometer una nueva etapa basada en la regeneración democrática y la exigencia de transparencia y honradez en el servicio público. Esto incluye la persecución de todos los fenómenos de corrupción pasados y presentes.

  8. AUTOGOBIERNO. Un proceso de independencia está lleno de incógnitas. Pero la actual situación nos lleva a la certeza de que, si este proceso fracasa, la autonomía catalana quedará tutelada y se consolidarán las injusticias y la discriminación que hasta ahora hemos denunciado. Los grandes partidos españoles apuestan por ajustes constitucionales que blinden las competencias del estado y harmonicen las atribuciones de las autonomías. Se trata de una reacción centralista con alguna concesión federalizante, como la reforma del senado.

  9. VECINDAD. Nada impide a un futuro Estado catalán llegar a fórmulas de cooperación con el territorio español, incluyendo la confederación si ambas partes lo acuerdan y lo refrendan democráticamente. Mientras la relación bilateral sea en pie de igualdad, todo lo demás es planteable, aún más si ambos territorios pertenecen a la UE. La independencia es una oportunidad para empezar de nuevo y cooperar con el proceso constituyente que reclaman los sectores más dinámicos de la izquierda española.

  10. REPÚBLICA. Queremos un Estado de derecho, republicano, laico, de ciudadanos libres, que renuncie a privilegios trasnochados y que demuestre a las élites económicas y mediáticas que la gente -a través del sufragio- está al mando de su propio destino.

enlace al post en el Blog de Toni Soler: http://tonisoler.cat/diez-razones-para-un-estado-catalan/