Votar la independencia de Cataluña: una tarea pendiente, ¡todavía!

Un mes y un día después del 9N los ciudadanos de Cataluña seguimos esperando que se nos de la oportunidad de votar, ¡en serio!, si queremos la independencia o no. Sé que a muchos os parece que lo nuestro ya es un tema enfermizo, que os resulta extraño que no seamos capaces de aceptar que no es posible hacer un referéndum legal, y que estáis convencidos que podríamos dedicarnos a otras muchas urgencias políticas sin necesidad de resolver primero ésta. Yo misma lo pienso muchas veces…, pero no, no es posible. Y no es deseable.

Cada día que pasa estamos más convencidos -y somos más los convencidos- de que sólo podemos afrontar los retos políticos que tenemos si empezamos a construir un nuevo estado independiente del Estado español. Podría entretenerme en comentar hasta qué punto ayuda a consolidar este convencimiento la actitud de un Estado que está cerrado en banda,-que no quiere ni siquiera reconocer la situación política que se ha generado estos últimos cuatro años en Cataluña, pero creo que no merece la pena. Lo que es verdaderamente interesante, la cuestión clave, es que el proceso de independencia nos ofrece la posibilidad de poner en marcha un proceso constituyente en una comunidad política de 7,5 millones de ciudadanos, un tercio de los cuales estamos dispuestos a participar activamente por todas las vías democráticas a nuestro alcance. Para mí ésta es la conclusión más importante de lo que pasó el 9N: 2.344.828 personas* fuimos a votar en un proceso participativo -conscientes de que no tenía validez legal y haciendo caso omiso de la prohibición explícita de los poderes del Estado al que pertenecemos- porque simplemente consideramos que tenemos derecho a decidir por vías democráticas y pacíficas el futuro político de Cataluña. Y una comunidad política que tiene la oportunidad histórica de decidirlo todo -los temas sociales, económicos y políticos- en un proceso constituyente en el cual tiene garantizada de partida una participación activa y comprometida de – como mínimo – un tercio de su población, tiene como primera obligación moral y política la de resolver esta cuestión.

El 9N nos trajo también algunos regalos interesantes. Los que votamos SISI para manifestar que nuestra opción es la independencia -el 80%- estamos especialmente agradecidos a los que vinieron a votar SINO y NO, porque asumieron el riesgo de desobedecer a un Estado al que quieren seguir perteneciendo. Desobedecer a un Estado que ya no consideras “tuyo” es más fácil, reconozcámoslo. Todos los que votamos tuvimos también una experiencia nueva como ciudadanos; por primera vez nuestras instituciones desacataban las órdenes del Tribunal Constitucional para garantizar nuestro derecho a la participación política. Los políticos que hemos elegido como representantes demostraban con hechos que asumen que la independencia sólo es un proyecto viable si hay una mayoría de ciudadanos que la pide. Y también que han entendido que su función es buscar las vías político-institucionales para saber lo que quieren sus ciudadanos antes de ponerse manos a la obra con la realización.

Ahora bien, tanto los ciudadanos de Cataluña como nuestros representantes políticos somos conscientes de que por mucho valor simbólico, sociológico y sentimental que tenga todo lo vivido en la jornada del 9N, no sirve como votación para tomar decisiones sobre la cuestión clave: independencia ¿SI o NO? Aunque hayamos tenido la caradura de desobedecer prohibiciones, somos lo suficientemente formales como para reconocer que los resultados no tienen el valor político necesario para resolver un tema de esta envergadura. Más allá de la falta de garantías democráticas y jurídicas, lo que más nos preocupa es que no se daban las condiciones para que todos los ciudadanos se sintieran llamados a participar, a formar parte del proceso y a expresar su opción. Por eso todos los que defendemos la independencia, defendemos la necesidad moral y política de consultar a todos los ciudadanos, y para ello sólo nos queda una opción: las elecciones autonómicas.

Unas elecciones autonómicas que tienen que ser necesariamente especiales, plebiscitarias, constituyentes. Sé que desde fuera puede parecer un invento, pero en todo caso es un invento que responde a una necesidad objetiva: la decisión de poner en marcha -o no- un nuevo país,no puede esperar y se ha de hacer con garantías democráticas. Sólo así podemos tener un resultado válido democráticamente que nos permita avanzar. Sólo si el SI a la independencia es mayoritario se podrá iniciar un proceso constituyente con la participación de todos los ciudadanos, también de los que votaron en contra. Espero que los responsables políticos de los partidos que defienden la independencia sepan encontrar la fórmula para que este “referendum sui generis” nos permita votar, ¡por fin! y lo antes posible, sobre la independencia de Cataluña.

PD: Perdonad la inactividad de mi blog desde el 14 de septiembre, el activismo proconsulta no me dejó tiempo para escribir y sólo pude compartir con vosotros un artículo escrito en grupo. Y si he tardado un mes más después del 9N es por lo mismo. Por aquí seguimos de reuniones, actos, debates,… la tarea política que tenemos entre manos necesita del esfuerzo y colaboración de todos desde la participación ciudadana y la autogestión.

*La información sobre los resultados en: http://web.gencat.cat/es/actualitat/detall/Resultats-definitius-del-proces-de-participacio-del-9N-00001

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4 comentarios en “Votar la independencia de Cataluña: una tarea pendiente, ¡todavía!

  1. Hola una altra vegada Elvira
    Veig que segueixes igual o més guerrera que després de l´estiu i això ens agrada a totes i tots.
    Només un apunt al teu article que considero en la línea encertada que vas seguint de fa un temps ençà, i és que aquesta majoria per damunt el 50%, no podrá ser només en escons, sinó que haurà de tenir una traducció vàlida en vots, o sigui més del 50% dels vots d´aquells ciutadans que finalment votin en unes plebiscitàries a les que estic convençut la participación serà récord, voltant el 75%.
    Amb un nombre de 80 diputats o escons (60%) del Parlament i una xifra de vots pel SÍ, que s´acosti al 55% del total dels votants (no del cens, com volen fer creure els unionistes més recalcitrants), la independencia será una realitat en breu temps, no més enllà d´un any si la feina de les estructures d´estat bàsiques ha estat avançada d´antuvi.

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    • Hola! gràcies i totalment d’acord en el que dius. Jo no he parlat d’aquest percentatges al post perque volia fer només una valoració qualitativa de la situació política, i no volia entrar en les questions més operatives. Evidentment el moviment social i polític que vivim s’ha de traduir despres en vots, percentatges i escons per anar fent realitat aquesta independència que molts volem.

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